Cuando de verdad te empiezo a extrañar, empiezo a desmoronarme por pedazos, cada uno de ellos buscando encontrarte en cualquier parte, sin un lugar en específico, solo arriesgando sus existencias con tal de volver a sentirte una vez más negándome a aceptar rechazos.
Te extraño.
Te extraño con un jazz, un café y un postre pendiente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario